Tazas, velas y jabones: por qué se acumulan
Hay tres objetos que aparecen en todas las listas de regalos para docentes y en todas las estanterías de los docentes: la taza con mensaje, la vela aromática y el jabón de manos bonito. Ninguno es un mal objeto. El problema es aritmético.
La aritmética
Un profesor de primaria con un grupo tiene un regalo de fin de curso al año. Un especialista —música, inglés, educación física— pasa por seis o siete grupos, y si cada uno le regala algo, recibe seis o siete objetos en la misma semana. A lo largo de una carrera de treinta años, eso son bastantes tazas.
Y las tres cosas de la lista comparten una característica que las hace particularmente acumulables: no se gastan. Una vela grande dura años sin encenderse, un jabón decorativo no se usa porque es el bonito, y una taza no se rompe casi nunca.
Por qué se siguen comprando
Porque resuelven un problema real de quien regala: son baratas, están disponibles, se pueden personalizar con el nombre y no ofenden a nadie. Es una solución racional para una persona que tiene que resolver el encargo en una tarde.
El fallo no está en quien la compra. Está en que veinticinco personas distintas llegan de forma independiente a la misma solución racional.
Cómo se sale del bucle
Pregunta si le hace falta algo
Por qué
Elige consumible en vez de decorativo
Por qué
Si es un objeto, que identifique a la clase
Por qué
Coordínate con las otras clases si es un especialista
Por qué
Si ya lo has comprado
No pasa nada, de verdad. Una taza con el nombre de la clase entregada con una carta escrita por los niños es un buen regalo, y quien la recibe agradece el gesto por encima del objeto. Este artículo no pretende que nadie devuelva nada: pretende que el año que viene la conversación empiece antes de las 20:00 del día anterior.
Los otros clásicos de la lista
Para completar el inventario de lo que se acumula, con el mismo criterio y sin dramatismo:
- Marcos de fotos. Sin foto dentro, no se usan.
- Imanes de nevera y llaveros con mensaje. Se reciben en volumen.
- Plantas grandes. Una está bien. La cuarta es un problema de espacio y de riego en agosto.
- Objetos de pared. Placas, láminas, cuadros. La pared es finita.
- Ropa sin saber la talla. Camisetas, batas, delantales. Si no se sabe la talla exacta, el objeto no se puede usar y tampoco se puede regalar a nadie más.
- Cualquier cosa con la frase “la mejor profe del mundo”. Es la frase que llevan también las otras siete.
Y lo que nunca se acumula
Lo escrito. Es el único regalo del que nadie ha dicho nunca que tenga demasiados, y es gratis. Está en su propia sección: alternativas sin coste.