Regalos hechos a mano por los niños
El regalo hecho a mano es el que más se conserva y el que peor se ejecuta, porque tiene una trampa clásica: empieza siendo un proyecto del niño y acaba siendo un proyecto de un adulto con el niño mirando.
Un objeto hecho por una madre con buen gusto es un objeto bonito. Un objeto hecho por un niño de cinco años es un documento. No compiten, y quien lo recibe distingue perfectamente cuál es cuál.
La regla que decide el resultado
Que lo haga el niño, aunque quede torcido
Por qué
El adulto pone el material y el marco, no las manos
Por qué
Que se pueda transportar y guardar
Por qué
Ponle el nombre del niño y el curso por detrás
Por qué
Por edad
3 a 5 años. Huellas de manos, dibujos, collage con papeles rasgados, piedras pintadas. Lo que funciona a esta edad son las cosas donde el resultado no depende de la destreza: una huella siempre sale bien.
6 a 8 años. El dibujo con texto. Ya escriben y lo que escriben es la parte buena. Un retrato de la profesora con una frase debajo es imbatible y no requiere material especial.
9 a 11 años. Ya pueden hacer cosas con estructura: un cómic, una guía de la clase, un libro con una página por alumno, una entrevista escrita. A esta edad merece la pena darles un encargo con formato y dejarles resolverlo.
12 en adelante. Lo hecho a mano cede terreno frente a lo escrito y lo audiovisual, y ahí ellos lo organizan mejor solos.
Tres formatos colectivos que funcionan
El libro de la clase. Una página por niño, con lo que cada uno quiera poner. Se encuaderna con una grapadora o con una espiral de papelería. Es el que más se conserva de todos.
El mural de frases. Una frase por niño escrita a mano en un papel de color, todas pegadas. Queda bien en foto y se monta en una tarde.
El álbum de fotos con pie de foto escrito por ellos. Requiere que alguien haya ido haciendo fotos durante el curso, así que hay que pensarlo en septiembre, no en junio.
Sobre las manualidades de Pinterest
Hay un género entero de regalos “hechos a mano” que en realidad son proyectos de manualidades de adulto: la maceta pintada con técnica, el bote decorado con tipografía, el marco de madera con acabado. Salen preciosos y se detecta a un metro que el niño solo puso la huella final.
No hay nada malo en hacerlos si se asumen como lo que son —un regalo de la familia, bien hecho—, pero no ocupan el lugar del regalo hecho por el niño ni producen el mismo efecto.
Y sobre el material del taller
Un apunte por si la clase se plantea hacer algo con soporte duradero: lo que se pega encima —pegatinas, vinilo, papel plastificado— se despega con los años, y lo que se hace sobre el propio material —grabado, pintura horneada, madera marcada— dura. Es la razón por la que un dibujo sobre papel bueno guardado en una carpeta llega en mejor estado a los veinte años que muchos objetos decorados.
Para un regalo hecho por niños, papel y cartulina son perfectamente adecuados. Lo único que conviene evitar es la cinta adhesiva transparente sobre el dibujo: amarillea y se despega arrastrando la tinta.