Fin de etapa: el regalo de 6º de primaria
Sexto de primaria es distinto y conviene tratarlo distinto. No se acaba un curso: se acaba una etapa de seis o de nueve años, el grupo se disuelve —muchos irán a institutos diferentes— y la persona que ha sido su tutora este año no va a volver a tenerlos en clase.
Eso cambia tres cosas del regalo: el destinatario, el contenido y quién lo organiza.
Qué cambia
Ya no es solo la tutora de este curso. En una despedida de etapa tiene sentido reconocer a quien ha estado a lo largo de los años: la tutora de primero, la de tercero, el profesor de música que lleva con ellos desde infantil, la conserje que se sabe todos los nombres. No hace falta un regalo para cada uno; sí tiene sentido que aparezcan.
El contenido mira hacia atrás. En un fin de curso normal se agradece un año. Aquí se cierra una historia larga, y lo que funciona es el material que recoge esos años: fotos, textos escritos por los chicos, recuerdos concretos.
Los alumnos ya pueden organizarlo. Con once y doce años pueden escribir, decidir y montar buena parte del regalo sin que lo hagan las familias. Y conviene que sea así.
La checklist de fin de etapa
Empieza en abril, no en junio
Por qué
Pregunta al centro qué tiene previsto
Por qué
El libro de la clase es lo que más se conserva
Por qué
Si hay regalo material, que identifique al grupo
Por qué
Reserva un momento para lo que dicen los alumnos
Por qué
No olvides al personal no docente
Por qué
Lo que suele salir mal
El regalo caro de despedida. La emoción del fin de etapa dispara los botes, y con veinticinco familias es fácil llegar a cifras altas. Conviene recordar que un regalo de valor elevado a un docente de la escuela pública le crea un problema, no una alegría. Si el bote se dispara, la salida es repartir entre más personas, no comprar algo más caro. Está en regalos a un funcionario.
El vídeo que nadie ve. Los montajes de vídeo con las fotos de seis años son preciosos de hacer y difíciles de ver dos veces. Si se hace, que sea corto —dos minutos— y que además exista en un formato que no dependa de una plataforma concreta dentro de diez años.
Convertirlo en la graduación de un instituto americano. Las togas y los birretes en sexto de primaria son una importación reciente y no todos los centros ni todas las familias están cómodos con ella. Si el colegio no lo propone, mejor no montarlo desde las familias.