El regalo de clase, resuelto — sin que nadie quede fuera
Regalo para Profesor El regalo de clase, resuelto — sin que nadie quede fuera

En el instituto lo organiza el alumno, no las familias

En secundaria el modelo del bote de clase se cae, y es mejor asumirlo que intentar sostenerlo. Quien haya organizado el regalo de fin de curso en primaria y lo intente igual en segundo de la ESO se encontrará con un grupo de WhatsApp de familias medio vacío, con seis profesores distintos y con un hijo adolescente que preferiría que su madre no organizara nada.

Por qué deja de funcionar

No hay una figura de referencia. Hay un tutor o tutora, pero no es quien más horas pasa con el grupo, y a veces no es quien más ha significado para ellos ese curso. El profesor que ha marcado a la clase puede ser el de historia o el de tecnología.

Las familias ya no forman grupo. En muchos institutos ni siquiera existe un grupo de WhatsApp de las familias de la clase, y si existe está inactivo.

Los alumnos tienen criterio propio y opinión sobre el asunto. A los catorce años, un regalo organizado por las madres del grupo genera vergüenza ajena. Y esa reacción es razonable: es su relación con sus profesores, no la de sus padres.

Lo que sí funciona

Que lo decidan y lo organicen ellos

Por qué
Un grupo de alumnos de secundaria puede recaudar dinero, elegir un regalo y entregarlo perfectamente sin intervención de nadie. Y el resultado tiene un valor añadido: el profesor sabe que salió de ellos.

Acotar el destinatario a una persona

Por qué
En vez de repartir entre los siete profesores, elegir a quien ese curso lo merezca —el tutor, o el profesor que se jubila, o quien les ayudó en un momento difícil—. Un gesto concreto vale más que siete detalles simbólicos.

Que el papel de las familias sea el transporte y el dinero, si hace falta

Por qué
Adelantar el importe, llevar en coche, ayudar con la compra. Apoyo logístico, no organización. Es la forma de participar sin apropiarse.

Lo escrito sigue funcionando, y aquí más

Por qué
Una carta escrita por un alumno de dieciséis años a un profesor es de las cosas que más se guardan en esta profesión, precisamente porque a esa edad ya no se escriben por obligación de clase.

Los momentos propios de secundaria

El calendario también cambia. En primaria el pico es el fin de curso; en secundaria aparecen otros:

Fin de la ESO (4º). Cierre de etapa obligatoria, y para muchos el final del instituto. Es el momento con más carga de toda la secundaria.

Fin de bachillerato. Con la selectividad de por medio, y con un grupo que se dispersa por completo. Suele haber un acto de graduación organizado por el propio centro, y lo que hacen los alumnos encaja dentro.

La jubilación de un profesor. Es el momento en el que un regalo de los alumnos tiene más sentido de todos, y curiosamente el peor organizado, porque nadie tiene el encargo. Si se sabe que alguien se jubila, merece la pena que un grupo lo prepare con tiempo.

Sobre los límites, también aquí

Todo lo dicho sobre regalos a personal funcionario aplica igual en un instituto público. Y hay un matiz propio de la etapa: en secundaria las notas pesan más —hay selectividad de por medio— y por eso el momento del regalo importa. Un detalle después de las notas finales no plantea ninguna duda; el mismo detalle en mayo, antes de la evaluación, sí puede leerse mal.

Es un motivo más para dejar que lo organicen ellos al terminar, y no las familias durante el curso.


Comentarios